El lunes por la mañana tienes una lista larga, varias prioridades que compiten y poco tiempo. La IA no hace tu trabajo, pero sí puede ayudarte a ordenar el caos y convertirlo en un plan que puedas seguir.
Paso 1: vuelca todo sin filtrar
Escribe todas las tareas pendientes tal como te vengan, sin ordenarlas. Incluye las pequeñas. Lo importante es sacar todo de tu cabeza.
Paso 2: dale contexto a la IA
Una lista sin contexto da un plan genérico. Añade tres datos:
- Horas disponibles cada día (reuniones fijas incluidas).
- Fechas límite reales.
- Cuándo rindes mejor (por ejemplo, tareas de concentración por la mañana).
Paso 3: pide un plan con bloques de tiempo
“Ordena estas tareas por prioridad y propón un plan para esta semana, con bloques de tiempo. Tengo 6 horas libres al día, reuniones los martes y jueves por la tarde y rindo mejor por la mañana. Estas son mis tareas: [pega tu lista]”
Paso 4: revisa y ajusta
El primer plan casi nunca es perfecto. Pide cambios concretos:
- “Deja un 20 % del tiempo libre para imprevistos.”
- “Agrupa las tareas de correo en dos bloques al día.”
- “Mueve lo que no sea urgente a la semana siguiente.”
Paso 5: cierra el viernes
Pega lo que has completado y lo que no, y pide un resumen y una propuesta para la semana siguiente.
“Esto es lo que he terminado y lo que ha quedado pendiente: [pega]. Resume mi semana en 3 puntos y sugiere cómo reorganizar lo pendiente.”
Errores habituales
- Pedir demasiado en poco tiempo: si el plan no cabe en tus horas reales, no se cumplirá.
- No dejar margen: los imprevistos existen todas las semanas.
- Seguir el plan a ciegas: tú decides; la IA solo propone.
Siguiente paso: dedica 15 minutos el próximo lunes a probar este método y anota qué ajustarías en el prompt.